La Conspiración de los Líderes Día 10
23 julio, 2018
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La Conspiración de los Líderes

Día 9

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La mañana era radiante como casi todas las mañanas en Ciudad Bolívar donde el sol alumbra con su incandescencia dando muchas veces un calor insoportable. Siendo las ocho de la mañana ya casi llegaba a los treinta grados centígrados. Aun así el ambiente era bastante fresco en la moderna camioneta Tucson con asientos de cuero gris claro y alta tecnología en su tablero que prácticamente parecía una nave espacial. El gris tornasol de la carrocería brillaba a lo lejos como una estrella pero esta vez a la luz del día. La camioneta se desplazaba de forma serena, fluida y con velocidad por la recta carretera que une Ciudad Bolívar con el resto del sur del estado Bolívar. En los alrededores de la carretera podía verse la verde vegetación, monte, matorrales desplegando un extraordinario llano. Manejando la nave iba uno de los empleados de más confianza de Josué. En la parte trasera, Josué iba conversando con Héctor. Se dirigían a una conferencia que Héctor, “el maestro” iba a presentar en una prestigiosa sala en el Centro Comercial Orinokia en la ciudad de Puerto Ordaz que queda a unos cuarenta y cinco minutos en auto desde Ciudad Bolívar.

La tarde anterior había conversado hasta casi el anochecer discutiendo sobre la enfermedad del cáncer. Por un largo rato el sensei buscó hacerle entender a Josué que el cáncer no es esa enfermedad que nos han vendido desde siempre y que la cura es muy sencilla mientras no haya tomado grandes proporciones en el cuerpo. Incluso habían conversado sobre la tarde anterior de lo sencillo que puede ser su prevención. Recetas tan fáciles cómo una cucharadita de bicarbonato de sodio en agua. De cómo el jugo de limón con agua tibia bebido en ayunas todas las mañanas por largos periodos mata las células cancerígenas, dejando todas las demás intactas y además suplantando la quimioterapia.

Incluso habían conversado sobre la alimentación para prevenir y extinguir el cáncer, comer frecuentemente frutos secos, semillas de merey, el jugo de guanábana sin azúcar, comer anón, abundantes ensaladas, aguacate, brócoli, coliflor, coles de Bruselas. Josué tenía sus dudas, aún así le parecía muy extraño no haber escuchado nada formal sobre desmentir algo tan importante en nuestra época como lo es la enfermedad del cáncer. “el cáncer no existe” le había afirmado su maestro. “No cómo la enfermedad diabólica e incurable que nos han pintado”. Se sentía consternado y confundido. La idea de una conspiración farmacéutica le parecía inaudita pero no la descartaba. Aun así su preocupación principal no era esa sino el hecho de que Héctor, su maestro hubiera aceptado dar esa conferencia en aquellas condiciones de salud. Momentáneamente cada cierto tiempo al maestro le daban dolores en el estómago. Algunos muy fuertes, otros más soportables. La camioneta gris continuaba su feroz recorrido a alta velocidad.

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Durante la noche anterior la profesora Patricia especialista en Educación Física que atendía la barra del lujoso restaurante ubicado en la terraza del Hotel Laja Real de Ciudad Bolívar había dado una cátedra al profesor Javier sobre cómo dar una conferencia. Además habían hablado por un buen rato sobre educación y como ésta a lo largo de la historia había sido todo menos educación.

Javier había quedado muy complacido con la conversa y había acordado encontrarse al día siguiente con ella. Javier esperaba frente al hotel en su automóvil Toyota Corolla color negro. Recostado de pie apoyando la espalda con la puerta del copiloto. Sus lentes oscuros, opacaban el candente sol que estaba haciendo a esa hora de la mañana. Ya un poco más informal con camisa manga larga de cuadros azules celestes, jean y zapatos deportivos, Javier había dejado atrás la formalidad. Por momentos sintió mareos propios de la ingesta de alcohol en la noche anterior. El término conocido para esa sensación era “Ratón”. De pronto el mareo se le quitó de inmediato cuando la vio. No la conocía. Patricia se había quitado el elegante uniforme del hotel y se había puesto un atuendo más acorde a sus treinta y dos años. Jean ajustados, una blusa azul que le permitía mostrar un poco más sus atributos femeninos. Llevaba su liso y negro cabello suelto y sus facciones indígenas se hacían más evidentes, su piel canela se veía muy bien con todo su atuendo. Javier pensó por un momento que no era la misma persona de la noche anterior. Se veía mucho más atractiva. Cuando estuvo muy cerca, Javier se bajó los lentes hasta la nariz para detallarla bien. La miró de arriba a abajo esbozando una leve sonrisa.

-No te recordaba tan alta- Dijo. La saludó de mano y ella se lanzó a darle un beso en la mejilla. Él se ruborizó. No lo esperaba.

Ella contestó -Son solo un metro setenta y nueve centímetros. No es gran cosa-

Él pensó –¿No es gran cosa? Jamás había visto a una mujer tan alta en esta ciudad-

Justo a las doce de la noche anterior había finalizado el turno de Patricia y se había ido a dormir a una habitación que el hotel le proporcionaba a los trabajadores que se quedaban hasta altas horas. Javier había aceptado la invitación de ir a ver la conferencia del Sensei en la ciudad adyacente de Puerto Ordaz. Pero esa mañana, sin mucho preámbulo luego del saludo intercambiaron algunas palabras mientras él de forma caballerosa le abría la puerta. Y arrancaron.

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Mientras la camioneta Tucson 2019 continuaba su recorrido hacia la hermosa ciudad de Puerto Ordaz al sur de Venezuela, Josué continuaba incómodo con la conversación que había tenido con el sensei.

-No estoy de acuerdo contigo que exista una conspiración farmacéutica. Hay médicos muy buenos. Gente que daría su vida por conseguir la cura del cáncer, del SIDA. Gente que estudia a fondo cómo curar y prevenir enfermedades de todo tipo, avances tecnológicos que hacen de nuestra vida una vida más longeva, más saludable e incluso más placentera- dijo Josué.

-No digo lo contrario- replicó el maestro. Y la verdad no es mi intención generalizar. Pero estarás de acuerdo conmigo que las patentes de medicamentos que son tan sencillos y que tiene una producción muy pero muy económica, luego se venden por diez o veinte veces su valor.

Josué continuó el debate -Entonces por qué si hay una conspiración farmacéutica todavía hay venta de medicamentos naturistas y los gobiernos o estos poderosos laboratorios a los que tu mencionas permiten que eso ocurra. Además hay mucha información o por lo menos he visto a muchas personas que defienden y fomentan la postura de la medicina naturista o alternativa sin que nadie les haga nada o trate de silenciarlos-

-Josue- contestó Héctor. -no quiero convertirme ni deseo que alguien se convierta en una persona que padezca de conspiranoia.

-Ja ja ja ja- Explotó de la risa Josue -¿Cómo dijiste? ¿Que término has inventado?-

-Se le llama así a las personas que son paranoicas de las conspiraciones- Continuó el maestro. -Yo no soy un paranoico de las conspiraciones, pero debo confesar que me encanta el tema. Lo he estudiado por muchos años y solo te digo una gran verdad. O al menos mi apreciación. Jamás deseo que pienses como yo. Pero sí te puedo responder el porqué estas grandes corporaciones farmacéuticas no han hecho nada por exterminar las medicinas naturistas o alternativas- pensó un poco y prosiguió.

-La razón es más sencilla de lo que parece pero tiene que ver con algo que tiene mucho tiempo de estudio psicológico. Si prohiben la venta de medicamentos naturistas, su consumo se va a incrementar. Todo lo que se prohíbe es más atractivo al cerebro, sino me crees observa el mercado de la droga. Si quieres que tu hijo haga algo, prohíbeselo. Así funciona el mundo, así funciona la mente.-

Josué se quedó pensativo con el argumento del maestro. Parece que no tenía más carta que jugar por ese día. Cuando de pronto miraron a lo lejos de la llanura la inmensidad de la ciudad con todas sus edificaciones en miniatura. Habían llegado a Puerto Ordaz.

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El Toyota Corolla se estacionó en el amplio estacionamiento del centro comercial Orinokia Mall en Puerto Ordaz e inmediatamente la pareja de recién conocidos la noche anterior, se paseaba por los amplios pasillos del centro comercial más largo de Venezuela con cerca de un kilómetro de longitud. Ingresaron al Teatro Arena. Un salón inmenso acondicionado para el evento donde aguardaban dos mil personas observando el evento que se llevaba a cabo. El espacio estaba abarrotado de gente. Aun así tenían sus entradas listas. Patricia las había comprado en línea hacía mucho tiempo para ir con un amigo que no pudo ir. Estaban impresas en papel con un pequeño código de barras. Las entradas fueron recibidas por una persona de protocolo quien le pasó un pequeño escáner emitiendo un pitido agradable. De modo que ingresaron y se sentaron. “No está mal, segunda fila” pensó Javier. Ya el evento había iniciado y un conferencista estaba hablando sobre la educación rural.

Durante todo el trayecto desde Ciudad Bolívar hasta Puerto Ordaz Patricia le estuvo hablando a Javier sobre cómo utilizar los gestos y la voz para captar la atención del público. Cómo jugar con la variación de la voz, incluso hicieron unos ejercicios. Además le dio unos tips de cómo organizar la información encuadrando el contenido para la persuasión. La importancia de contar historias, tratar el contenido con testimonios “A la gente le gusta el chisme” le había dicho. Y lo más importante que le había dicho Patricia era que el mensaje había que sentirlo. “Si un conferencista no siente el mensaje, la audiencia no lo va a sentir”.

A javier le parecía inaudito que él hubiera guardado tanto silencio durante los cuarenta y cuatro minutos que duró el trayecto. Mayormente en esos viajes quien hablaba era él. Pero esta vez tuvo que ser todo oídos ante nutritiva conversación. Sintió algo que por mucho tiempo no había sentido. Se sentía nuevamente un alumno. De pronto lo presentaron.

“Héctor Gámez es profesor de Teología y Especialista en educación de la Universidad Catolica Andres Bello. Y esta vez trae una conferencia que se llama El Educador Extraordinario”. Dijo el animador del evento. De pronto salió al escenario con una gran sonrisa y de inmediato al apagarse los aplausos preguntó. -¿Quién enseña y quien educa la  casa o la escuela? Permítanme por favor replantear mi pregunta. ¿Quién debería enseñar la casa o la escuela? ¿Quién debería educar la casa o la escuela?-

Inmediatamente a Javier en la segunda fila del público le ardió el pecho y un impulso poderoso le empujó a contestar la pregunta del maestro. Hizo un gesto para pararse, Patricia lo sostuvo con una mano y un gesto facial que no respondiera. Pero él se encimó hacia su oído y le susurro -permíteme responder-. Mientras tanto un silencio absoluto quedó en la sala. El maestro caminaba en el escenario observando al público. De pronto Javier se paró y habló en voz alta.

-Pienso que la escuela enseña y la casa educa. Porque en la casa se educa en valores, hábitos y buenas costumbres. La escuela enseña contenidos técnicos y propios de la academia-.

El maestro respondió -Es muy difícil que una casa eduque y una escuela enseñe. ¿Cómo lo van a hacer con las paredes, con el techo?-

De pronto todo el escenario explotó de la risa. Y Patricia tomó de la mano Javier llevándolo a sentarse que había quedado un poco ridiculizado.

El maestro prosiguió: -Quien educa y quien enseña son las personas y en mi opinión la comunidad escolar además de enseñar debe educar. Y la familia además de educar debe enseñar. Es un trabajo en equipo. Lo que nos convierte a todos en educadores. Pero quiero dejar claro que jamás podremos suplantar a un profesional de la educación en un aula, sino más bien apoyar su trabajo desde nuestros hogares, desde nuestras comunidades. A eso es a lo que me refiero cuando hablo que, todos somos educadores-.

-Quiero felicitarte amigo. ¿Cómo es tu nombre?- Señaló a Javier mientras le preguntaba y este respondió casi temblando. -Entonces Héctor se movió hasta una pequeña mesita que había en el escenario y tomó un libro. Se acercó hasta donde estaba Javier y se lo regaló diciéndole -gracias por tu respuesta-. Inmediatamente se dió cuenta que a su lado estaba Patricia una de sus discípulas y le guiñó un ojo susurrádole cerca -que placer verte aquí- y Volvió a subir al escenario. Continuando con su conferencia.

-Lo que acaba de hacer este hombre, es el acto por naturaleza más importante de la educación. La equivocación. Nosotros como educadores si queremos ser extraordinarios tenemos que premiar la equivocación, al atrevido, al que se arriesgue. Al que falle. Allí está el verdadero aprendizaje y así funciona la verdadera educación. Pero ¿qué pasa con nuestras escuelas y la mayoría de los educadores?-

Prosiguió el sensei con su conferencia, pero esta vez dirigiéndose al público- Me gustaría hacerte una pregunta ¿Qué recuerdas de la escuela?- La pregunta fue una retórica que no ameritaba respuesta sino más bien hacerlos pensar para meterlos en tema. Silencio profundo… -Me gustaría que se tome un minuto para preguntarle al que está al lado ¿Qué recuerda de la escuela? tenemos treinta segundos para eso-

Inmediatamente la gente en el público empezó a mirarse entre sí con sonrisas y asombros en sus ojos. Pero al mismo tiempo empezaron a tomar mejores posturas frente a frente en parejas para realizar la actividad. Se oían murmullos.

El sensei continuó diciendo -necesito dos voluntarios- y señaló diciendo -usted y usted vengan- las dos personas quedaron atónitas y se pusieron de pie sin mucho ánimo y se acercaron a la tarima a donde los había llamado el sensei. Les preguntó de nuevo y les dio otro micrófono, pasaron tres segundos de silencio que parecían eternos, podría apreciarse claramente desde el último asiento aun muchas sillas atrás, las gotas de sudor en la frente del hombre que recibió el micrófono. La mujer que le acompañaba también sudaba frío. Y con un poco de titubeo respondió: -Ella me comentó que lo que más recuerda de la escuela son los recreos jugando con sus amigos a las carreras- el silencio que reinaba en el auditorio se rompió con carcajadas de todo el mundo allí presente. Cuando bajaron el tono en el auditorio la mujer tomó el micrófono y dijo: -él me dijo que recordaba las clases que le dio su maestra de cuarto grado en el jardín cuando hablaron de la naturaleza, las plantas. También un paseo que hicieron hacia el museo Jesús Soto y al parque Cachamay con todos los estudiantes. Lo recuerda muy claro.-

El sensei pidió un aplauso y las personas volvieron a sus asientos.

El maestro siguió con su conferencia -Estoy totalmente seguro que no recuerdas para nada alguna clase de geografía o biología, matemática o castellano. Recordaste algo que fue vivido para ti, algo donde estuviste en movimiento, accionando. Jamás recuerdas los largos y eternos momentos aburridos dónde estabas sentado “recibiendo clases”, sino que más bien te acuerdas del momento dónde estabas ejecutando. La mente no está en el cerebro, está en todo el cuerpo. Piensas con el cuerpo. Piensas en movimiento. Primero va la acción y luego el aprendizaje-

-Una pregunta más- esta pregunta también era retórica pues no ameritaba respuesta inmediata. -¿Qué es educación?…cuando enseñas das por sentado que tú eres el que sabe- mientras hablaba el sensei hacía ligeras pausas que adornaban y hacían énfasis en sus palabras impactando a la audiencia. Josué miraba la conferencia junto a su fiel y corpulento empleado de años en primera fila.Educacion

Lo que ocurre es que hoy en día los estudiantes tienden a estar más informados que el profesor y los hijos más que los padres. Y si en algún momento un hijo o estudiante no sabe algo, en tiempo récord puede superar todo lo que sabe ese padre o profesor con la magnífica tecnología que opera en la era actual.

-Antiguamente el profesor, el padre era quien sabía, eso no tiene tanto sentido hoy-.

-He visto como hay hijos que le hacen preguntas a sus padres para que se equivoquen y gastarle bromas, corregirlos y dejarles saber que están equivocados. A los niños los está enseñando YouTobe y los tenemos que educar nosotros los adultos, los padres, los maestros. Porque nunca vamos a competir con todo el conocimiento que tiene YouTobe. Lo que sí podemos hacer es fortalecer valores, generarle curiosidad, despertar su creatividad, buscar la aplicabilidad de eso que aprenden-.

No se escuchaba ni un alfiler en la conferencia. No había en el escenario personas distraídas. Todos tenían los ojos pegados al sensei que se desplazaba por el escenario cómodo y natural mientras hablaba.

-A todas las personas que estudiaron educación en esta sala les quiero hacer otra pregunta: ¿Saben de donde viene la “Educación Formal”?- Otra retórica…

-Yéndonos a lo más antiguo por ejemplo en Atenas por el siglo XV la educación consistía en actividades de experimentación libre, donde se abrían debates, discusiones para obtener nuevos conocimientos. Educadores y filósofos como Platón o Aristóteles no pretendían imponer su sapiencia sino más bien buscar que los estudiantes se dieran cuenta por sí mismos y lograran descubrir su sabiduría-.

-Por su parte en Esparta la educación era “obligatoria” como lo es en la actualidad en muchos de nuestros países en América y el mundo. Además en esta corriente se empieza a implementar la “sistematización de la educación” preparando a los individuos para la guerra, donde los castigos pasaron a jugar un papel poderoso utilizando programas de modificación de conducta (Claro para ese entonces quizás no se conocía como conductismo)-.

La mayoría de las cabezas presenten asentían de forma inconsciente ante aquellos argumentos.

-El gobierno era el principal encargado de intervenir en el contenido que se iba a implementar en este modelo “educativo”-.

-El catolicismo con toda su corriente (por favor sin ofender creencias yo soy teólogo y representé y aún represento a esta institución eclesiástica, pero hay que decir la verdad)-… guardó silencio un instante. -Ésta también influyó en la educación actual creando conceptos de obediencia y disciplina ciega a Dios y por ende a las autoridades eclesiásticas. Cuestión que en un momento por el siglo XVIII fue en cierto modo suplantado este concepto creando la escuela actual, obligatoria, gratuita y pública. Todo inició en varios países europeos pero principalmente en Prusia, donde se pretendía formar personas que tuvieran cierta libertad pero en el fondo siguieran siendo esclavos. Esclavos modernos-

Continuaba el silencio en la sala.

-Algo así como tener libertad pero dentro de un espacio y con reglas impuestas. Por eso existió un arduo trabajo para “educar” personas disciplinadas, obedientes, dóciles y súbditas, predominando una fuerte división de clases y castas, preparando a las personas para las guerras y fomentando siempre el respeto absoluto a los regímenes autoritarios.

-Muchos gobiernos de países al ver como este modelo funcionaba para controlar a las masas, de forma rápida se duplicó y evolucionó. Y con la excusa de que la educación era para todos fue fácilmente implementado sin objeción alguna en el mundo. Elevando la bandera de la igualdad cuando en realidad la esencia misma del sistema era la desigualdad y la protección de las élites-.

Algunos asientos se empezaron a poner incómodos para algunas personas. Se evidenciada que los comentarios históricos acerca de dónde y cómo nació la educación que hoy conocemos no era la teoría bonita que todos conocemos.

-Llegando entonces a la era industrial donde empieza a prevalecer la producción en masas y el consumo acelerado de productos, lo que hizo necesario mano de obra para poder satisfacer la demandante producción. Por lo tanto los grandes empresarios de la época, Canergie, Morgan, Rockefeller, Ford, entre otros lograron financiar las escuelas para así meter mano y tener obreros inteligentes, hombres y mujeres que pudieran pensar pero hasta cierto punto, con límites, no tan inteligentes como para darse cuenta de la atmósfera conspirativa y tampoco como para convertirse en competencia al comprender el sistema industrial y empresarial-.

-Las inversiones fueron millonarias para entender cómo controlar las conductas de manera sutil. Prevaleciendo la cultura de la repetición, el orden, la estructura. Tal cual cómo funcionaban las fábricas del momento-

El sensei hizo una pausa y mostró una imagen en la enorme pantalla. Habían sentados en filas y columnas unos estudiantes haciendo trabajos escolares uno al lado del otro y uno detrás de otro. Y otra foto al lado unos trabajadores uno detrás de otro y uno al lado de otro en una fábrica. (tenían la misma formación filas y columnas) pensó Javier.

-Hoy en día nuestras escuelas tienen un miligramo más evolución aun cuando la vida y la cotidianidad tienen toneladas de evolución. Currículos obsoletos, planificados por personas que nunca han estado en aulas o incluso tienen años que ya no están. Además mucho intelecto y poco sentir. Razón por encima de emoción. Mucho plan y poco caos o experimentación, donde equivocarse está prohibido aun cuando en la vida real hay que fracasar muchas pero muchas veces antes de obtener cualquier logro. Se castiga al atrevido, al que se equivoca intentando. Al que se sale del método-.

Otra lámina se manifestó en la pantalla y tenía el siguiente pensamiento:

“El problema de la educación actual es que los chicos tienen en casa una Tablet´s y en la escuela una Tabla de pupitre”

-Pretendemos como educadores medir con la misma vara a todos los estudiantes ignorando que cada quien tiene un tiempo, que cada quien aprende de manera distinta. Y que cada quien tiene habilidades diversas-.

-Eso no significa que no existan exigencias. Pero siempre pensando en motivar, influir más que obligar. Si obligamos como profesores nuestra presencia tendrá que ser eterna. La verdadera educación extraordinaria es para que nuestra presencia no haga falta y exista la autonomía en el alumno. Pero ¿Qué pasa si obligo a alguien a que actúe de una manera u otra? que cuando no esté presente esa persona actuará como desea-.

El sensei volvió a tocar un pequeño control remoto que tenía en la mano activando una nueva imagen con una frase enfatizada.

“No puedes juzgar a un pez por su habilidad para trepar un árbol”

-La inteligencia es un concepto muy amplio, hay muchas formas de ser inteligentes, como no los adelanta Howard Gardner con su teoría de las Inteligencias Múltiples. Pero eso es solo el comienzo hay muchos tipos de inteligencia y no solo ocho. Aunque es un gran avance-.

Hizo una pausa y continuó con el mensaje. Estas palabras las sintió en lo más profundo de su corazón.

-Lograr los objetivos y cumplir los requisitos de la academia no nos hace más inteligentes. Una vez escuché a una persona diciéndole a su hijo lo siguiente: “estudia Luisito para que seas alguien en la vida”. Por favor, ya él es alguien en la vida, el hecho de estar vivo lo convierte en una persona valiosa, inteligente, en constante aprendizaje y evolución. Hacen falta Educadores Extra-Ordinarios que le presten atención no solo a lo que sabemos sino a lo que sentimos. Que hagan creer a sus estudiantes o a sus hijos que son unos genios, que pueden lograr todo lo que se propongan, que permitan que descubran sus potencialidades y su sabiduría. Verdaderos inspiradores y motivadores que se comporten no como un jefe sino como un líder. Educadores que enseñen y de una vez enseñen a dudar de lo que están enseñando. Que rompan los esquemas clásicos y se abran a la innovación, que saquen al alumno del salón y den clases al aire libre. Que rompan las las filas saquen los pupitres y permitan que los estudiantes se sienten en el suelo al menos una vez con los pies descalzos para sentir el frío del piso en los pies. Uno solo es el que hace falta, para revolucionar en el mejor sentido de la palabra a la escuela, al salón, la mente y el corazón del alumno, que a la vez es un maestro. Un educador que se convierta en un aprendiz, que entienda que como educador si no está aprendiendo en el proceso, jamás sus estudiantes lo harán.

Lágrimas se podían observar en los ojos de muchas personas con aquel sentido discurso. Y después de unos segundos de silencio, empezó una ovación de pie. Aplausos por todas partes, silbidos por un largo rato. Hasta que poco a poco retorno el auditorio a la calma.

-El sistema nunca va a cambiar. La escuela será siempre la misma. La conspiración, los programas, los modelos educativos podrán variar pero siempre pretenderán la sumisión. Siempre serán iguales. Quizás nunca podamos influir en el sistema. No importa que nunca influyamos en el sistema y que este nunca cambie, lo importante es que no nos cambien a nosotros. No me interesa ser influencia en el sistema. Me interesa influir y ayudar el despertar la conciencia del estudiante-.

Y una nueva ovación se hizo presente y cuando ya pensaban que todo había finalizado los aplausos continuaron por un largo rato.

Josué que estaba con su fiel mano derecha acompañándolo observaban en primera fila justo a la izquierda de donde observaban Javier y Patricia. Josué estaba a la expectativa por la salud de su gran amigo, encantado con la conferencia pero con la mirada examinadora de cualquier percance.

De pronto en plena ovación al sensei las piernas le fallaron y empezó a marearse yéndose de lado y cayendo con fuerza en la tarima. Su cabeza impactó contra el suelo haciéndole una abertura en la frente y de inmediato empezó a salir sangre de su cabeza haciendo un pequeño charco justo al lado.

Con mucha velocidad Josué salió corriendo de su silla hacia la tarima. Obvió por completo que en los alrededores habían escaleras para subir. De modo que subió por el medio de un solo brinco. Lo mismo hizo Pedro su corpulento empleado de confianza y mano derecha. Josué se arrodilló en el suelo al lado del sensei viendo que no reaccionaba e inmediatamente se llenó de sangre. Luego lo cargó entre sus brazos y empezó a moverse con velocidad hacia la salida pidiendo paso entre la gente. El sensei iba con la cara ensangrentada. De pronto Pedro le pidió a Josué que le diera al sensei. Cuando se lo pudo dar la velocidad de traslado aumento. El sensei quedó como una barajita en las poderosas manos de Pedro y recorrieron todo el trayecto hasta la camioneta. Lo acostaron en el asiento de atrás y la misma aceleró mientras las ruedas chillaban por la velocidad de arranque. Pedro conocía muy bien la ciudad y pensó en dirigirse con rapidez a la Clínica Alta Vista ubicada a menos de dos kilómetros. La camioneta iba esquivando autos a toda velocidad. Josué en la parte trasera con la cabeza del sensei entre las piernas empezaba a accionar su teléfono móvil para pedir ayuda con una mano mientras con la otra tapaba la herida con un pañuelo haciendo un tapón hemostático evitando el derrame de sangre.

A muy pocos metros detrás iba el Toyota Corolla también a mucha velocidad mientras observaba cómo perdían poco a poco de vista a la camioneta Tucson.

Las piernas de Josué estaban llenas de sangre y su corazón latía con fuerza mientras le decía a su maestro. -Aguanta maestro, no es tu momento. Se fuerte.-

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Ángel Gámez

Angel Gamez
Angel Gamez
El #Líder, Escritor •Conferencista •Fundador de @FundaLideres •Fundador de @Fecleanos "Entregando el #corazón en cada #acción"

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