¿Competir es malo o es bueno?
9 julio, 2018
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Conspiración de los Líderes Día 10

La Conspiración de los Líderes

Día 10

 

Las gotas de lluvia chocaban en su cara como pequeñas piedras por la velocidad de su carrera y la intensa lluvia, los pasos firmes y rápidos impactaban en el pavimento chispeando agua bruscamente a todas partes. Caía la tarde en aquel hermoso poblado de Ciudad Bolívar. Su piel blanca ya estaba tostada por el fuerte sol de la calurosa ciudad. Su metro ochenta de estatura hacía que sus largas zancadas permitieran moverse con gran velocidad. Aun así el trayecto parecía infinito. El sudor y el agua de la lluvia se confundían en su rostro dándole visibilidad borrosa a sus marrones ojos. Su mente y su corazón iban totalmente acelerados por la noticia que acabada de recibir. Es la noticia que a cualquier persona en el mundo desequilibra, la relacionada con la muerte. Pero en este caso no era él quien iba a morir. Se trataba de otra persona. Alguien muy especial.

Una hora antes Josué Ávila había recibido una llamada de su madre que lo había alterado de una manera abrumadora. Después de haber dejado repicar el teléfono un par de veces hasta caerse la llamada, decidió dejar de hacer lo que estaba haciendo y contestar. No era ella, su progenitora, la que estaba en peligro. Era su mentor y mejor amigo. La persona más influyente en su vida a quien le habían hecho el diagnóstico. Su nombre es Héctor.

Desde su infancia, Josué había compartido con este hombre al cual le tenía mucho aprecio. Quizás la ausencia de la figura paterna pudo haber causado la gran admiración y apego. Prácticamente había fungido como un padre. Siempre había estado presente. Pero definitivamente lo que cautivó a Josué a querer como un padre a Héctor había sido las enseñanzas sobre la vida. Habían compartido grandes conocimientos, valores y formas de pensar a medida que Josué iba creciendo. Ya hacían treinta años de aquel primer contacto cuando él tenía siete años. Por mucho tiempo lo llamó por su apodo, el Sensei.

De pronto empapado por la lluvia, Josué llegó a la casa de El Sensei ubicada en el Casco Histórico de la ciudad, un lugar de casas muy antiguas de puertas grandes de madera, con altas paredes y colores opacos. La puerta era inmensa. Se escurrió frente a esta, y con velocidad la abrió con una copia de llave que tenía desde hacía un tiempo. Entró y lo encontró en la espaciosa sala de la casa meditando en silencio. En el piso unas vistosas y coloridas alfombras a penas visibles por lo tenue de las luces. El Sensei estaba de espaldas sentado con sus piernas en posición mariposa y los ojos cerrados. Era un hombre que transmitía mucha sabiduría, de contextura atlética, su cabeza no tenía pelos y brillaba a la luz de las velas que estaban prendidas en la sala. Tenía puesta una bata marrón atada por un mecatillo amarillo a la cintura. Josué se acercó lentamente sin mencionar una palabra. Aun así El Sensei mencionó su nombre.

-Josué. Me agrada que vengas a mi casa.

Josué le respondió amablemente, pero inmediatamente le dijo:

-Me enteré de la noticia Sensei, eso me hace sentir muy triste.

-Todos nos vamos a morir Josué. Respondió el Sensei con una sonrisa triste.

-Te noto tranquilo Sensei.

-Bueno de hecho lo estoy. Recibí la noticia hace unos días.

De pronto el maestro se puso las manos en el estómago y arrugó el ceño en gesto de queja. El dolor fue incrementándose poco a poco. Luego se encorvó quedando en posición fetal. Su cara reflejaba un gran dolor. Y así era. Josué se acercó rápido para ayudarle. Y le preguntó.

-¿Sensei que te pasa? Reacciona, le gritó muy preocupado por el momento.

El Sensei se retorcía con un pujante y sostenido quejido.

Como pudo con los dientes presionados por el dolor le dijo con voz privada:

-Voy a estar bien Josué tranquilo-.

Y después de diez minutos aproximadamente de estar en el piso con el dramático dolor, poco a poco el Sensei se fue recuperando. Le pidió a Josué que buscara en la cocina un pequeño sobrecito con un polvo blanco, dándole instrucciones claras de verter una cucharada en medio vaso de agua. A la velocidad de un relámpago Josué hizo la tarea. Inmediatamente incorporándose le dio el contenido líquido y Héctor se tomó el agua velozmente mientras se reponía del dolor. Ya un poco más calmado. Josué pudo apreciar mejor a su maestro y se dio cuenta que estaba muy delgado, casi calavérico. Se veía débil, flácido y en realidad enfermo. Por un momento comprendió que la muerte estaba rondando muy cerca. Un momento después el sensei podía hablar nuevamente. Y Josué se le acercó sentándose justo a su lado.

-Sensei necesito que me cuentes qué está pasando.

A lo que el maestro respondió.

-Me han diagnosticado un Cáncer en el estómago. Al parecer es algo que no tiene salida y me he sentido muy mal. Me han pedido que haga tratamiento de radioterapia, pero no voy a someter mi cuerpo a ese castigo.

-Pero Sensei ¿Cómo es que te mantienes tan tranquilo? ¿Por qué no haces el tratamiento? ¿Te vas a morir?

-Josué la muerte no existe. Solo la trascendencia. Y lo que voy a hacer es lo mismo que siempre he hecho, meditar, seguir con mis labores.

-Pero si te quedan treinta días de vida. Así me lo ha dicho mi mamá en la conversación que tuve hace rato con ella. No lo sabía. Y ahora quiero saber qué puedo hacer por ti.

-Sí, es verdad. Me diagnosticaron un cáncer y me habían dicho que me quedan treinta días de vida. Pero la noticia me la dieron hace veinte días.

-¿De qué estás hablando sensei? Preguntó Josué.

-Solo me quedan 10 días de vida.

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Su trabajo era enseñar a través del verbo y de sus acciones, había dedicado su vida a inspirar a las personas. Transmitía una energía increíble. Cada vez que hablaba lo hacía con pedagogía hasta el punto que se hacía llamar profesor las veinticuatro horas. Prácticamente los extractos de sus conversaciones podían servir para frases célebres. Esta era su tercera vez en una conferencia extramuros de la Universidad, para unas doscientas personas en el hotel Laja Real en Ciudad Bolívar. Un hotel cinco estrellas que queda al sur de la ciudad. El tema tratado era su tema favorito “El Liderazgo” estaba obsesionado con ese tema. Ya había escrito varios libros al respecto. Y tenía varios talleres sobre el tema. Facilitaba varios cursos relacionados en la Universidad de Oriente en áreas extra cátedras. Esta vez había sido contratado por una prestigiosa empresa para esta especial conferencia destinada a un grupo de personas interesadas. El profesor universitario que ahora estaba fuera de aulas en un salón del hotel lleva por nombre Javier. Moreno oscuro tenía una gran agilidad verbal, vestía camisa manga larga, paltó sin corbata, jeans casuales y zapatos deportivos con el pelo engominado. A pesar de sus cuarenta y cinco años tenía mucho conocimiento y además vestía como una persona más joven. Una vez finalizada la conferencia observó que no fue tan exitosa como sus clases en la universidad. A esta presentación le faltaba convicción, contenido, quizás obtener más conocimiento sobre el tema. Salió cabizbajo del auditorio rumbo a su habitación en el mismo hotel. Tomó una ducha y se dispuso a regresar al restaurante. Estaba agotado, y quizás algo fuerte después de la cena podía levantarle los ánimos. Se dirigió a la barra y pidió un escocés doble a las rocas. Se puso a pensar por qué tenía tanto éxito en sus clases. Todo el mundo lo adoraba, incluso había ganado varios premios como el educador del año en la prestigiosa universidad, premio otorgado por sus propios colegas. Era tanta la aceptación de sus estrictos estudiantes que había sido padrino más que ninguno en los actos de promoción. Pero esta vez al igual que las últimas dos presentaciones anteriores como conferencista en ambientes externos a la universidad, el éxito no había estado presente. Las personas no habían quedado satisfechas con su trabajo. Algo inusual. Siempre había tenido éxito con sus estudiantes, pero aquí pasaba algo diferente. Pensaba por momentos –que pasa que en el salón de clases todo fluye con los estudiantes y el contenido es genial pero cuando estoy en un auditorio hago exactamente lo mismo y no tengo los mismos resultados. Incluso tomando en cuenta que mis estudiantes son mucho más exigentes que las personas de estas últimas tres conferencias. ¿Será la cantidad de personas? ¿Será que tengo que sumarle más contenido?¿Qué estará pasando?-

Pidió el tercer wisky y mostró su tristeza a la bartender una chica de facciones fuertes con gestos un toque masculinos aun sin perder la feminidad, alta y robusta con un raro atractivo. Vestía de negro con vivos dorados y un corbatín de lazo del mismo color dorado, típico del uniforme del hotel. Esta le miró fijamente y le preguntó:

-¿Por qué la cara larga?

Los efectos del alcohol empezaron a hacerse presente en el cuerpo del Javier. De modo que también la inhibición apareció, extinguiendo cualquier pena para conversar con extraños. Podía hablar libremente de lo que le estaba aconteciendo. De modo que respondió:

-Tengo problemas laborales. Me he dedicado toda la vida a impartir clases. Mi trabajo ha sido tan bueno que ha tenido reconocimiento de todos los sectores en la Universidad donde trabajo. Pero estas últimas veces he tenido algunos problemas en presentaciones fuera de la Universidad y a poblaciones más numerosas.

La bartender le miró fijamente sin mencionar palabra. De golpe Javier pensó -Esta no puede entender lo que me pasa. Es solo una cantinera.-

La bantender lo seguía mirando fijamente durante unos segundos sin mencionar palabra, casi inmóvil.

De pronto tomó una inspiración profunda y le dijo:

-¿Cómo es su nombre?

-Javier. Soy Javier.

Javier habló con la lengua ligeramente enredada por los efectos sedantes del alcohol.

La mujer observaba mientras limpiaba un vaso con una servilleta de tela blanca mostrando genial delicadeza.

-Javier le entiendo perfectamente. Más de lo que usted cree. De hecho para poder estar aquí atendiéndole en esta barra en un hotel cinco estrellas debo realizar muchos cursos de atención al cliente, oratoria, Programación Neuro Lingüística incluso hasta atención Psicoterapeutica Básica. Todo esto por el trato con las personas. Y creo entender perfectamente lo que le ocurre.

Javier no podía creer lo que estaba escuchando. El poco alcohol que había entrado en su torrente sanguíneo y que había ingresado a su cerebelo produciéndole una pequeña sensación de mareo, pareció extinguirse completamente al presenciar a una erudita hablando tras una barra. Los ojos se le abrieron como platos y empezó a prestar atención. Se acomodo en el banco de la barra tomando una mejor postura.

-¿Tú has realizado estudios Universitarios? preguntó Javier.

La cantinera asintió con énfasis. -Soy profesora de Educación Física. Aunque confieso que no son los estudios universitarios los que me hacen conocer lo que le está ocurriendo a usted. Los estudios universitarios son importantes, una carrera te enseña muchos aspectos técnicos valiosos para un área en específico. Pero para la vida hacen falta una serie aprendizajes que poco están en los pensum de estudio de alguna universidad. Incluso ni en la escuela se les ve. Lo relacionado a las ventas, la oratoria, la atención al cliente, el emprendimiento, el liderazgo- Hizo una pausa y continuó.

-Aprendí no hace mucho que no es lo mismo dar una clase o facilitar un contenido a pocas personas dentro de la academia que dar una conferencia a muchas personas en un auditorio fuera de la academia. Para la conferencia necesitas resumir el contenido y llevarlo a un lenguaje muy pero muy sencillo. Combinar humor con el mensaje. El humor es tremendo lubricante para sembrar ideas además la gente prefiere reírse más que pensar. -mostró los dientes en una sonrisa exagerada. Y Javier instintivamente sonrió- Finalmente tienes que entender que no vas a cambiar al mundo en una hora de conferencia, solo vas a sembrar una semilla por lo que tu mensaje tiene que ser contundente y preciso para ello es muy importante que entiendas que en una conferencia que solo va a durar máximo una hora hay que tener claro que “Menos es más”.

Javier le miró con la boca abierta por un rato quedando largo rato en absoluto silencio ese sector de la barra. Aun cuando había música de fondo esta parecía quedar muda por aquel sorpresivo balde de agua fría que acababa de recibir Javier, sabiendo que aquella chica tenía razón en todo.

De pronto algo le pareció raro y arrugando el ceño en señal de extrañez, preguntó:

-Dónde has aprendido todo esto. Se apuró Javier.

-Lo aprendí con un hombre al que le llaman, El Sensei.

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Ese apodo se lo había ganado Héctor por ser entrenador del arte marcial Aikido. Cuando niño tuvo años practicándolo hasta casi la mayoría de edad donde decidió dedicarse al mundo religioso y a estudiar teología en la iglesia católica, luego de asimilarse como un cura. Todo esto ocurrió en aquel momento donde conoció a Josué y a su bella madre y a partir de allí comenzó una bonita amistad entre los tres.

Hoy se presentaba esta situación donde una enfermedad se hacía presente en la vida de Héctor El Sensei. Ya a sus sesenta y siete años el diagnóstico no había sido nada alentador. Una silenciosa enfermedad se había gestado en su interior y pretendía aniquilarlo. Los dolores estomacales eran insoportables. Vomitaba continuamente luego de cada comida muchas veces con rallitos de sangre.

Ya habían pasado veinte días de aquel diagnóstico. El cáncer terminal.

-Sensei me puedes decir por qué no vas a atenderte en la clínica.

-El sensei respondió: Es un cuento muy largo que no vas a querer escuchar.

-Soy todo oídos y ya deje a mi personal a cargo de todas las laboras solo al saber esta noticia, tengo todo el tiempo del mundo.

Josué era un gran emprendedor y un gran empresario, tenía varios negocios que le producían mucho dinero y fiel personal que podían suplirle en las decisiones si él no se encontraba. Pero en este caso no era tan dramática la situación pues con una llamada telefónica podría resolver muchas situaciones.

El Sensei pidió que se sentaran en la parte posterior de la casa, atravesando desde la sala un largo y amplio pasillo donde estaba abierta la puerta de atrás. Las casas del Casco Historico son casas de gran tamaño y además tiene grandes patios. Al final de la puerta trasera sobresalía en forma de prolongación a la casa un espacio construido con cuatro palos de madera gruesos de pardillo y techo con caída en dos aguas hecho a base de hojas de moriche, esta tenía vista a un largo y espacioso patio lleno de matas de mango, mamón, ponsigué, anón, guanabana,  limon, bien distribuidas que daban sombra del brillante sol, permitiendo cierta frescura al aire que entraba hacia la prolongación de la casa. Le llamaban el caney.

Meciéndose en una mecedora acolchada mientras el sensei inspiraba profundo Josué estaba al lado de él. Esta escena le pareció familiar a Josué. Ya la habían vivido varias veces. Los sentados mirando al patio uno al lado del otro de forma diagonal. Podían mirarse y además mirar el patio con un pequeño movimiento de cabeza.

-Tu sabes Josué lo que la quimioterapia le hace a las células ¿cierto?

-Si he escuchado pero es la única solución al cáncer.

-No es la única solución- interrumpió el sensei. Durante mucho tiempo han estado escondiendo eso. Es una conspiración. -¿Vamos a volver a esa discusión?- preguntó Josué.

-Aunque no lo creas gran parte de la solución y la cura está en este patio- dijo el sensei. -Para nadie es un secreto que la medicina no desea curar el cáncer. Más bien pareciera que quieren propagarlo. Es prácticamente un negocio. Tu que sabes de negocios deberías saberlo mejor que yo.

-No puede ser verdad eso que dices. Hay médicos muy valiosos que entregan su vida por salvar personas. Te tengo mucho respeto, pero aquí no comparto contigo.

-Tienes toda la razón- Respondió el sensei. -Hay muchos médicos responsables. Pero no se trata de esos médicos. Se trata de algo mucho más grande, organizado, sigiloso y estratégico. Todo está calculado, mucha de la comida que comemos está diseñada para perturbar nuestro cuerpo. Nos hace alérgicos. Liberando histamina en nuestro cuerpo, lo que nos produce escozor, picazón, enrojecimiento ¿y que nos dan como medicamento? los antihistamínicos. Es decir un paño de agua caliente. Algo que frena la producción de histamina de manera momentánea. Pero jamás nos enseñan a comer saludable, ni tampoco nos enseñan el verdadero tratamiento para acabar con las alergias, simplemente porque no les conviene a los dueños de los grandes laboratorios.

El sensei prosiguió: -Lo mismo pasa con el Cáncer y es prácticamente lo que ocurre con la gran mayoría de los protocolos médicos. Pueden atenderse fácilmente y proponer curas rápidas y eficaces pero no son capaz de hacerlo. Prefieren el camino largo. Muchas por no decir casi todas las enfermedades tiene soluciones sencillas.

Josué escuchaba con mucha atención. Y preguntó con firmeza un poco retadora -¿Quién te dijo eso?-

-Tengo varios amigos que son médicos y a la vez son botánicos, estudiosos de las plantas y las medicinas alternativas. Y desde hace más de un mes he estado en contacto con ellos llevando a cabo un tratamiento alternativo.

Josue repuntó: -¿Y por qué no se sabe esto? ¿Por qué si es tan fácil, no se difunden esas recetas para que las personas las aprovechen?

El sensei quedó en silencio por unos segundos y tomó una gran inspiración frenando un poco la discusión. Ahora hablo con un tono más compasivo.

-Se llama markerting. Mucha publicidad. Por ejemplo, las personas saben que el refresco gaseoso es dañino y aún así lo siguen consumiendo. ¿Te haz preguntado por qué? Los medicamentos, los grandes laboratorios tiene mucha publicidad y eso ha ingresado en las m entes de las personas. Jamás podrán ver la solución ni poniendoselas en las narices. La frase de Mark Twain viene muy bien aquí “Es más fácil engañar a alguien que convencerlo que ha sido engañado”.

Josué quedó mirando hacia el patio con mirada perdida analizando lo que estaba diciendo el maestro.

-Mi querido Josué- habló el maestro ahora más susurrante. Nos han vendido una mentira. Un negocio multimillonario.

Hay una gran verdad que a partir de ahora debes manejar. El cáncer no existe.

 

 

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Ángel Gámez

@agamezliderazgo

Angel Gamez
Angel Gamez
El #Líder, Escritor •Conferencista •Fundador de @FundaLideres •Fundador de @Fecleanos "Entregando el #corazón en cada #acción"

2 Comments

  1. Yesenia chacon dice:

    APRENDER…. Wuuuaaaoo !!! Gran enseñanza. Gracias me Encanto 😉

  2. Anthony B dice:

    El liderazgo, sea utilizado para contribuir o convencer, ejerce una fuerza que inclina o moviliza a las personas que pueden beneficiarse o creer que lo hacen. En definitiva, una poderosa herramienta.

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