El Negocio

EL NEGOCIO

Estaba conversando con mi amigo que últimamente se había convertido en un maestro para mí en materia de finanzas y negocios. Esta vez lo notaba molesto pero inspirado. Es una de esas ocasiones donde la ira es aprovechada para generar fuerzas de superación y éxito. Justo eso era lo que expresaba su roja cara de molestia inspiradora, en este momento pude darme cuenta que las emociones “bajas” son poderosas también y que se pueden aprovechar para bien. Él me contaba cómo tenía cierta indignación que lo inspiraba pues había personas que querían perjudicar su negocio.

El negocio de Josué Ávila era un súper abasto que vendía todo tipo de alimentos, carnes, quesos entre otros artículos de primera necesidad. En esta oportunidad el alquiler se lo querían aumentar de forma inesperada e ilegal triplicando bruscamente el monto que ya pagaba. Prácticamente era un insulto. Una despedida del local indirecta. Teniendo una fuerte discusión con la persona encargada de los alquileres.

Josue es bien conocido en la zona por su carisma y buen trato hacia las personas pero además tiene un valor agregado dentro de lo que hace pues todas las personas que comparten el trabajo con él nunca los hace ver como empleados sino que los hace ver como piezas fundamentales en el negocio y sobre todo su trabajo no es solo vender alimentos, sino ofrecer soluciones y sonrisas con comodidad para comprar, es el servicio en pleno y el avoco hacia la excelencia y calidad en la atención lo que hace grande todo el aparataje que se maneja detrás del despacho del algún alimento o producto.

Por este marcado liderazgo asertivo Josué se ha ganado el respeto de las personas que apoyan y trabajan a su alrededor pero además todos sus clientes y vecinos lo respetan grandemente cuestión que le ha garantizado seguridad en el sector, bases solidas para llevar a cabo su negocio con éxito. Prácticamente el blindaje y la solidez para alcanzar el éxito se lo han dado su personalidad y su valioso liderazgo.

Muchas veces cuando alguien observa que un negocio es prospero, ve lo fácil, observa la punta del iceberg pero nunca lo que está por debajo. Ven el éxito pero no ven el esfuerzo. Y el facilismo se apodera de su mente y piensan que el éxito es soplar y hacer botellas.

Tiende a ocurrir que las personas que llevan los alquileres y observan éxito en las personas alquiladas por inercia quieren aumentar, pues deducen que si le está yendo bien pueden pagar más. Pero ¿Qué tanto más? ¿Cuánto más? ¿Cuatro veces más?

Mientras tanto mi amigo me contaba como había tenido una acalorada discusión con la persona del alquiler pues esta pretendía aumentarle descomunalmente.

En aquella dura conversación Josué Ávila inspiró profundamente y le dio a la persona del alquiler su respuesta final: -Yo no tengo problemas en entregarte el local si es lo que deseas. Y te voy a explicar algo para que te quede claro. Si no tengo este local disponible puedo vender en cualquier parte. Puedo llevarme los artículos y continuar haciendo lo que hago en cualquier sitio. Tú verás que haces con el local, si lo puedes mantener. Si permites que la comunidad te caiga encima. Veré si eres capaz tú u otra persona de prestar el servicio que yo presto y de comunicarte con la gente como lo hago yo o como lo hace mi equipo. Y te voy a decir más. El negocio aquí no es vender comida, no es el sitio ni el local. Tampoco el negocio es el servicio que se les presta a las personas, mucho menos tiene que ver con la calidad con la que tratamos a la gente. Piensa bien y entiende de una vez por todas que; ¡El Negocio Soy YO!

Ángel Gámez

@agamezliderazgo – agamez26@hotmail.com

 

Deja un comentario