agamezliderazgo/buenasrelacionesenlasorganizaciones- Página

Principios básicos de la comunicación

Existen unos sencillos pero muy poderosos principios de comunicación que le asegurarán mantener muy buenas relaciones y mejorar el poder de convencimiento dentro de las organizaciones. Su aplicación se puede ejecutar en cualquier campo de manera global, solo hay que tener un poco de sentido común y mucha actitud para aplicarlos y a continuación lo vamos a describir:

No importa lo que digas sino como lo digas: Todas las investigaciones en materia de comunicación apuntan a este principio. No vale tanto lo que se dice sino la forma de decirlo. Hay personas que te están regañando pero lo hacen con tal sutileza que a veces ni nos damos cuenta. Incluso puede hasta agradarnos tal “regaño”. Lo contrario también ocurre, hay personas que nos pueden estar alabando, dando un elogio y resulta que nos sentimos mal, puede ser que nos desagrade tal elogio, es decir que no saben la forma de dar el elogio. Por esa razón es importante que comprendamos este principio y tengamos la mejor de las asertividades a la hora de comunicar algo. Tener la buena intención no sólo basta. Hay que esforzarse en hacerlo bien porque no importa lo que digas sino como lo digas.

Dejar de tener la razón es darle paz a tu corazón: Muchas veces queremos tener la razón en cualquier discusión que se presenta. Yo creo en los debates, me parecen que son una herramienta muy valiosa para generar nuevas ideas haciendo valer puntos de vistas. Sabiéndolos aprovechar los debates pueden darnos ideas que antes no existían. Pero lamentablemente no todo el mundo está preparado a nivel emocional para discutir sanamente. Es muy importante saber permitir que otras personas hagan valer sus puntos de vista en ciertos momentos. En ocasiones es muy saludable dar la oportunidad de que prevalezca la opinión de otro por sobre la nuestra independientemente de que no la compartamos por completo. Esto es respetar el punto de vista. Hay momento en que con mucha inteligencia y tomando en cuenta el principio anterior de que “No importa lo que diga sino como lo diga”, exprese sus inquietudes y opiniones, pero también hay momentos en que es prudente dejar que los demás puedan tener la última palabra. De esta forma usted experimentará con la libertad de no siempre salir airoso de las discusiones. Para saber cuándo es ese momento se necesita de intenso liderazgo y gran sabiduría comunicacional. Manténgase atento y confíe en su intuición.

Aprender a verificar es aprender a respetar: Errar es de humanos y reconocer es de sabios. Hay una falsa creencia que dice que un líder no puede equivocarse porque pierde credibilidad. Nada más alejado de la realidad que esa falsa y perjudicial creencia. La verificación te permite ser una persona más objetiva. Si por alguna razón te equivocaste, y estás consciente, lo mejor será buscar a esa persona o a esas personas y dejarle claro tu error, conversarle al respecto ya que esto significa valorar a la persona, tomándola en cuenta y respetándola. Pero mucho más importante aún te respetas tú mismo o tú misma, quitándote un peso de encima y quedando con tu conciencia limpia. Esta es una sana práctica en vista de que la gente se da cuenta, los que están a nuestro alrededor pueden observar, son personas inteligentes y verificar permite incrementar esa sabiduría comunicacional y la credibilidad.

Dejar de acumular se convierte en liberar: resulta que lo que no explota, implora. Hay que hablar. De la mejor manera necesitamos expresarnos. Hay cosas que hay que respirarlas y reflexionarlas bien. Hay conversaciones que hay que postergarlas por razones emocionales pero hay que buscar un momento no muy lejano al hecho o situación para expresarlas.
Todo debe partir de entender y conocer nuestro estado de ánimo. Si estás muy emocionado posterga lo que vas a comunicar. Respira y luego habla. Pero hazlo no dejes nada acumulado, exprésalo de la mejor manera posible. Busca la mejor forma, por escrito, a través de llamada, como quieras pero exprésalo y siente la libertad de expresarse tomando en cuenta que siempre será valioso para este principio estar en sintonía con la persona para expresarle las ideas.

Convertir la exigencia en petición es asegurar la ejecución: hay personas que todavía en pleno siglo veintiuno siguen utilizando herramientas comunicativas de la época medieval.
Hoy en día es preferible convencer que obligar. Se ve mucho con nuestros hijos. Pero en las instituciones buscar la manera de convencer va a asegurar que el día que usted no esté en el sitio ese planteamiento que usted hizo se cumpla.
Contrario a eso si usted hace un planteamiento obligando o exigiendo a alguien a que lo ejecute, cuando no esté presente es muy probable que no se ejecute su mandato, o si llega a ejecutarse posiblemente no sea con agrado, lo que implica el fenómeno de omnipresencia del líder perjudicial para la producción.
También ocurre que exigir puede herir susceptibilidades por sonar autoritario, pedir es mucho más educado, asertivo, beneficioso para la relación.

Ante una gran emoción posterga la conversación: como líder es muy importante aprovechar adecuadamente las emociones, conocer cuando es adecuada una conducta y cuando no. Por eso cuando experimentes una gran emoción, rabia, tristeza, euforia, desagrado entre otras emociones poco compatibles a la hora de comunicarse es mejor tomarse unos minutos, respirar, reposar para equilibrará las energías, las emociones y luego poder comunicarse con asertividad.
Incluso apartarse a un lugar solitario y pegar un grito, golpear la almohada, gritar en la almohada para desahogar y liberar, dejar fluir antes de hablar todas esas energías que no suelen ser útiles para comunicarse. A mí por ejemplo me funciona escribir todo, repito todo lo que iba a hablar, inclusive escribiendo hasta las malas palabras que podrían salir al momento, luego la leo y de manera espontánea empiezo a corregir hasta conseguir un texto más equilibrado emocionalmente hablando.
Es prudente tomar estas medidas porque lo más probable es que puedas herir a otra persona sin intención si tratas de hablar con un estado de ánimo muy alto en emociones y luego los daños pueden llegar a ser irreversibles.
Lo mejor será esperar algunos minutos que pueden ser mágicos y llenarnos de sabiduría para tomar las mejores palabras, los mejores gestos y el mejor tono de voz para comunicar el mensaje, la idea, la queja, la situación en general.

Evitar leer la mente es tareas de valientes: desde mi punto de vista es natural que hagamos juicios y pensemos algo de alguien, adelantarnos a los acontecimientos. Lo perjudicial de leer la mente se preseSheldon_14nta cuando nos enganchamos y creemos que es totalmente real nuestro pensamiento sobre el otro.
En este particular usted necesita conocer la delgada línea entre la intuición y la suposición. La primera se mantiene abierta a cambiar, la segunda es dura como una piedra para cambiar, nada flexible y allí se producen grandes problemas comunicativos pues la suposición “leer la mente” adelanta conductas sobre hechos que muy probablemente no son ciertos o que no han ocurrido, lo que trae como consecuencia disgustos para ambas partes del proceso comunicativo.
Por otro lado la intuición se mantiene abierta, coloca en el tapete varios escenarios con un poderoso equilibrio emocional poco proporcionado por la suposición que tiende a ser desequilibrada emocionalmente trayendo como consecuencia malas relaciones.
Cuando quiera leer la mente a alguien piense varias opciones no solo una. Relájese y deje que llegue el momento antes de emitir el juicio final.

Estar de acuerdo con el desacuerdo: en la vida cada persona tiene un punto de vista diferente. Posiblemente haya muchos aspectos de coincidencia pero hay múltiples momentos para el desacuerdo. Esto no quiere decir que el hecho de estar en desacuerdo con alguna situación entonces se van a crear enemistades o se van a sabotear ideas.
Es muy común en las organizaciones que en las reuniones haya diversidades de ideas quizás opuestas o discordantes, pero solo una en muchas ocasiones es la que prevalece. Las organizaciones problemáticas y fracasadas buscarán a través de sus integrantes sabotear las ideas que prevalecen porque no fue la “suya” la que se tomó en cuenta.
Esta es una precaria práctica que si no es tratada con formación y capacitación permanente irá en detrimento de la organización. Permitirse estar de acuerdo con el desacuerdo. “No estoy de acuerdo con tu idea pero es la que escogió el equipo y voy a apoyarla” es una gran acción que fortalece el trabajo en equipo, la producción y la fluidez comunicativa de la organización.

Ángel Gámez

@agamez26 – agamez26@hotmail.com

LEER MÁS…