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Somos Monos

(Nada de Política Mucho de Oratoria)

“Nunca saques conclusiones de manera apresurada. Permítete al menos reflexionar un poco.” El Genio de la Oratoria.

Advertencia:

El tema aquí tratado es un tema delicado para algunas personas. Nuestra intención nunca será querer cambiar su punto de vista, creencia religiosa, ideología política, forma de pensar en cuanto al dinero, ni estar en contra de sus opiniones, por lo tanto le rogamos que al leer el artículo pueda colocar sus creencias, opiniones, ideales y forma de pensar en un lugar seguro para resguardarlos y donde pueda volver a retomarlos al finalizar la lectura. Sugerimos hacerlo así porque de esta manera puede aprovechar mejor la lectura con mente abierta y flexible. Y sobre todo, termine la lectura para poder sacar sus conclusiones.

No apto para fanáticos extremistas de ningun sector. Exclusivo para mentes flexibles y abiertas.

1. Tono de voz cambiante

Los años en la Academia Militar le permitieron a Chávez fortalecer su voz. Tener a su cargo tropas, compañías y hasta batallones, dando órdenes en áreas abiertas, le obligó a tener un tono de voz muy alto y fuerte.

Por experiencia tuvo que aprender a proyectar la voz, lo que le dio una ventaja importante cada vez que tenía que dirigirse a las masas.

El Comandante fácilmente podía gritar sin que se le «fuera el gallo» o sin desafinar gracias a esa fortaleza que ganó su voz con los años en la milicia y también el tiempo que estuvo como profesor en la Academia Militar.

Esto le permitía gritar con mucha fuerza y sin forzar sus cuerdas vocales, cada vez que iba a proferir frases emotivas dentro de su discurso, cuestión que a otros líderes políticos se les dificulta.

Para la última campaña presidencial, cuando enfrentó a Henrique Capriles Radonski, estuve observando las dos campañas y los dos discursos y Chávez, a pesar de su enfermedad y que no podía caminar mucho, tuvo que utilizar otras estrategias para darle fortaleza a su campaña, sólo con el tono de voz tenía una ventaja importante en cuanto al discurso.

Por un lado, Radonski caminó muchos más pueblos que Chávez, buscando el voto. Chávez no lo podía hacer por su enfermedad, pero a la hora del discurso, Chávez cómodamente se veía enérgico y su tono le ayudaba a pronunciarse con mucha fuerza, cuestión que a Capriles se le hizo cuesta arriba, y queriendo también subir el tono de voz, en muchas ocasiones se le «iba el gallo» o desafinaba durante su discurso, transmitiendo a quienes le escuchaban un mensaje inconsciente de debilidad.

Hoy, mientras escribo este libro en plena campaña presidencial entre Capriles Radonski y Nicolás Maduro puedo ver cómo Capriles ha mejorado su discurso en un cien por ciento, cómo sus gestos son más enérgicos y van acordes con sus palabras, habla más pausado y con un tono de voz más curtido tanto en la fortaleza que han ganado sus cuerdas vocales como en la sabiduría de cuándo subir o bajar el tono. Todo esto es resultado de su trayectoria como líder político. Gane o no las elecciones, hay que reconocer el crecimiento de Capriles en su discurso.

No estoy diciendo si uno era mejor que el otro en cuanto al liderazgo, o que Capriles era más débil que Chávez. O que Chávez fue mejor líder que Capriles. El liderazgo no puede medirse sólo por el discurso, hay otros factores que complementan el liderazgo y Capriles también es un gran líder, lo ha demostrado y hay que reconocerlo, así seas simpatizante de Chávez. El mismo Chávez reconoció el liderazgo de Capriles con aquella llamada inmediata que le hizo luego de ganar las elecciones, donde le manifestó su respeto y se comunicó para conversar y pedir apoyo para buscar soluciones a los problemas de Venezuela.

Sin embargo, lo que quiero resaltar es que el tono de voz jugó un papel muy importante en los discursos de los candidatos en esa campaña, en vista del mensaje inconsciente que se estaba enviando al pueblo.

Si usted escucha a una persona que quiere gritar y «se le va el gallo», desafina, se le va la voz, puede interpretarse como sinónimo de debilidad; posiblemente muchas personas piensan que «no tiene fuerza su discurso» o «le falta carácter» para gobernar. A lo mejor la realidad es otra, pero no podemos evitar hacer suposiciones, éstas ocurren de manera inconsciente en nosotros.

Cuestión esta que en cierto modo resta credibilidad en muchos casos, como ocurrió en esta campaña presidencial donde desde mi punto de vista el discurso fue uno de los factores que influyó contundentemente, obviamente aunado a otros factores, para que Chávez ganara las últimas elecciones presidenciales.

El fenómeno de la voz grave.

Otro aspecto a considerar de relevancia es el concerniente al fenómeno de la voz grave. Las investigaciones recientes nos informan que mantener un tono de voz grave es sinónimo inconsciente de autoridad.

Un experimento realizado por varios investigadores de un programa televisivo llamado “Somos Monos” transmitido en el canal Discovery Chanel, arrojó resultados sorprendentes en materia de las tonalidades de la voz. Pues resulta que el experimento consistía en colocar un cuadro demarcado por líneas en el suelo de un lugar concurrido de personas, como una estación de trenes.

Fuera del cuadro se paraba un hombre que le pedía a las personas que iban pasando que no pisarán el cuadro. Le decía la siguiente frase: “no pisen mi cuadro” y lo iba repitiendo en voz alta mientras las personas iban pasando por el sitio donde estaba su cuadro.

Al principio lo intentaba con una voz (aguda) pero las personas no le prestaban atención y cuando caminaban, seguían pisando el cuadro demarcado en el piso, porque estaba en un sitio prácticamente atravesado en el pasillo del lugar. Algunos solo lo miraban y seguían su camino como su nada estuviera ocurriendo.

En pocas palabras nadie notaba su petición, ni le prestaban atención a aquel sujeto que mencionaba la frase “no pisen mi cuadro” el cual lo hacía con voz aguda.

Para las personas que pasaban este no representaba gran cosa, mucho menos una autoridad.

Después de muchos intentos fallidos por tratar de proteger su cuadro de las pisadas de las personas utilizando una voz aguda, empezó a utilizar una voz más “grave”, cuestión que le trajo un cambio inmediato y las personas empezaron a evitar pisar el cuadro como por arte de magia. Incluso si había alguien que por un momento lo pisaba, era momentáneamente y de pronto se exaltaba saliendo inmediatamente del cuadro y ofreciendo enfáticas disculpas.

Cabe destacar que el volumen de la voz era el mismo solo cambio el timbre de la voz de agudo a grave. Mostrándose una efectividad en cuanto a atención de la gente y respeto por la petición de que “no pisaran el cuadro”. Mejorando en un cien por ciento ya que nadie más lo piso y si alguien lo hacía solicitaba disculpas rápidamente.

Posteriormente después de haber comprobado que la voz grave le traía el resultado esperado de respeto y autoridad, entonces empezó a utilizar la voz aguda nuevamente y volvió el hombre a tener los resultados iniciales de las personas ignorando la petición de “no pisar el cuadro”.

Los investigadores asocian tal realidad a que en las comunidades de los monos el macho ALPHA tiende a ser el mono que tiene los tonos de los sonidos más graves al comunicarse entre monos y más importante aún tales investigaciones se asocian a que la voz grave siempre ha sido sinónimo de autoridad desde la prehistoria ignorando todavía del porqué de esta situación.

Lo cierto es que le invito a que haga la prueba y observe los resultados.

¿Qué tiene que ver todo esto con el Discurso del Comandante? Obviamente que de manera inconsciente como funciona esta técnica, este hecho producía en muchas personas el efecto de autoridad y respeto que obtuvo el extinto Chávez.

Porque al tener el poderoso tono de voz y sobre todo el timbre bastante grave permitía que sus discursos tomaran sentido de un alto grado de autoridad.

“No es fácil establecer dónde se sitúa la frontera entre un sonido verbal grave y uno agudo. No obstante, existe un cierto consenso que la coloca en torno a los 200Hz. Precisamente, por debajo de esta frecuencia se mueven las voces masculinas normales (80Hz a 200Hz), mientras que las femeninas lo hacen entre los 150Hz y los 300Hz. De la misma forma, también entraña una seria dificultad determinar con exactitud qué impresión tenemos cuando escuchamos una voz grave o una aguda. De la primera tendemos a destacar su “varonilidad” y a asociarla con ciertos adjetivos como “seria”, “creíble”, “segura”, “adulta” y “poderosa”. La segunda, en cambio, se nos presenta como más “infantil”, “dulce”, “familiar”, “alegre”. Por eso, en los casos extremos podríamos decir que una voz es más grave cuanto más ronca y profunda resulta al oído, mientras que es más aguda cuanto más chillona suena”. Media Radio Gobierno de España.

Durante su carrera política, que inició en 1.982 con la fundación del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200), partido político que le permitió crear las estrategias para llevar a cabo el fallido golpe de Estado de 1992. Desde allí ya Chávez tenía una poderosa oratoria y cuando empezó a salir en los medios a dar un discurso muy corto o largo, ya fuera un evento formal o para el pueblo, se aseguraba de incluir varias tonalidades en su voz mientras hablaba. En pocas palabras, sabía con claridad cuándo subir y cuándo bajar el tono de voz.

Se dice que los minutos que le dieron en televisión cuando lo detuvieron por el fallido golpe de Estado fueron trascendentales en su carrera. He escuchado a personas que trabajaron con Chávez directamente, de las cuales no puedo mencionar nombres, que él pedía esos minutos para poder hacer que sus soldados depusieran las armas. Pero en realidad lo que quería era tener unos minutos en televisión para proyectarse ante el pueblo venezolano y que supieran que él fue el responsable de todo el evento.

Sus palabras tuvieron un excelente tono de voz, excelente dicción, que denotaron preparación y liderazgo, además de seguridad y responsabilidad por lo que se hizo. Lo que abría un gran camino que luego se transformó en lo que conocemos de Chávez.

El tono de voz le permitió tener convicción, firmeza, dominio de la escena, autoridad lo que se tradujo en seguridad para quien escuchaba. Lo que deja bien claro que en los discursos no importa lo que se diga sino cómo se diga.

Un tono de voz cambiante por parte del líder orador mantiene alerta al público porque permite que exista algo denominado variación de estímulos. Las profesoras Alicia Mazza y Ana Colmenares, en su libro Las 7 técnicas de clase explican ampliamente este concepto que incluye a todos los sentidos, pero en este caso hacemos alusión al oído, por tratarse del tono de voz.

La variación de estímulos lo que consigue es que las personas estén atentas a lo que dice el líder orador –por eso el nombre de variación de estímulo–, evita el aburrimiento y mantiene la atención.

Desde mi punto de vista, el éxito de un discurso en este elemento ocurre porque subir y bajar el tono de voz durante el discurso de manera apropiada es algo similar a montarse en una montaña rusa. Imagine una montaña rusa sin subidas ni bajadas, creo que no fuera divertida.

Para resumir, el discurso del Comandante tenía éxito porque era la propia montaña rusa, bajaba el nivel casi hasta la relajación y subía el nivel hasta la máxima excitación.

Y esto lo hacía continuamente durante todo el discurso, permitiéndole este elemento ir subiendo y avanzando en los niveles de la oratoria.

Por otro lado la naturalidad del tono grave de su voz lo hacía tener autoridad inconscientemente sobre las personas por lo que explicamos anteriormente sobre nuestros ancestros.

Ángel Gámez

@agamezliderazgo – agamez26@hotmail.com

 

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